Mantener, proteger y promover los circuitos cortos de abasto alimentario alternativo frente a la crisis del COVID 19
Mediante el presente comunicado las organizaciones que hacemos parte de la Red Nacional de Agricultura Familiar RENAF instamos a las administraciones locales, regionales y nacionales que se ocupan del abasto alimentario; a reflexionar y vincular la potencia de los canales alternativos de abastecimiento alimentario de la Agricultura Campesina Familiar y Comunitaria ACFC, vinculados con los lugares de comercialización y distribución de carácter campesino, étnico y agroecológico, a las medidas que se tomen para aportar en el reto alimentario que supone asegurar la alimentación de millones de personas en las ciudades y cascos urbanos del país, ante las medidas tomadas para contener la propagación del COVID 19.
Instamos a las autoridades respectivas a recordar la importancia de las economías campesinas, la agricultura campesina familiar y comunitaria, los circuitos cortos de comercialización, los sistemas productivos sostenibles, las prácticas agroecológicas y los mercados campesinos y comunitarios entre otras., que aparecen en nuestra constitución (artículos 64 y 65), la Resolución 464 de 2017 que contiene los lineamientos para la Agricultura Campesina Familiar y Comunitaria ACFC, la Sentencia 2028 de febrero 13 de 2018 de la Corte Suprema, la Directiva 007 del 11 de junio de 2019 de la Procuraduría General de la Nación y la Declaración de derechos de campesinos y otras personas que trabajan en zonas rurales expedida el 26 de septiembre de 2018 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, entre otras,.
En adición a que el Estado Colombiano atienda las obligaciones adquiridas en tratados internacionales en cuanto a garantizar, proteger y respetar el Derecho a la Alimentación de la población colombiana. Reconociendo que los mejores alimentos para mantener nuestro sistema inmune son aquellos producidos por la Agricultura Campesina Familiar y Comunitaria ACFC.
Durante los últimos tres años, la RENAF ha realizado un trabajo de seguimiento a los sistemas de comercialización alternativos que buscan acercar de forma más justa y equitativa la producción de la ACFC a la mayor cantidad de familias consumidoras en el país, promoviendo que la alimentación de calidad, producida en las diversas formas de agriculturas sustentables, pueda llegar cada vez a más personas mediante circuitos cortos de comercialización, fomentados y controlados por las organizaciones de productores en asocio con organizaciones de carácter urbano.
Con una escala de 63 mercados reportados a nivel nacional y al menos dos plataformas virtuales (online) de carácter regional. A los cuales están vinculados 1805 productores capaces de movilizar alimentos en 12 departamentos y 51 municipios de Colombia y con un promedio de existencia y experiencia entre 4 y 8 años. Se ha demostrado la capacidad organizativa de comunidades campesinas y étnicas con una importante participación de mujeres y jóvenes. Adicionalmente, conocemos que otras plataformas nacionales, universidades y organizaciones no gubernamentales han acompañado y fortalecido procesos similares.
Una gran parte de las familias que tiene acceso a alimentos por estos canales tienen condiciones frágiles de salud que les hacen altamente vulnerables y por ello establecen acuerdos con las organizaciones de productores para que puedan adquirir alimentos a través de estos canales a precios justos.
Consideramos también que estos sistemas de comercialización y distribución de la agricultura campesina familiar y comunitaria son estratégicos para el consumo del público por la calidad de su producción y la baja dependencia o nula a productos agrotóxicos.
Estas son algunas claves de respuesta a una urgencia sanitaria que nos obliga a comer sano y local, y a la vez, limitar el transporte y consumo de alimentos que además de ser producidos y almacenados con altos contenidos de agroquímicos, pueden causar en el mediano plazo problemas graves a la producción nacional ya de por si golpeada con importaciones de alimentos.
Dificultades para la distribución de productos provenientes de la ACFC en los últimos días ante la emergencia sanitaria provocada por el COVID 19.
- Los incrementos en los costos del transporte son elevados entre tres y cuatro veces sobre los que regularmente se cobran. Eso incluye los transportes veredales, así como los transportes intermunicipales, y son costos que tiene que asumir la familia productora.
- Se desconoce la forma en la que se deben establecer protocolos claros de bioseguridad a lo largo de todo el circuito que les permita a las familias productoras acercarse, sin riesgo, a los medios de transporte y formas de comercialización y/o distribución en general, al igual que la garantía para la salud de las familias que los consumen.
- La información que se ha divulgado hasta el día de hoy sobre el funcionamiento del abasto alimentario, permanece sesgada a la vinculación de cadenas comerciales que históricamente han apropiado el trabajo de las comunidades de la ACFC.
- Hay retos en la continuidad de los mercados a cielo abierto o en espacios cerrados, dada la alta concurrencia que suelen tener estos espacios.
- Las acciones de producción, transformación y distribución de alimentos son ejercicios legítimos respaldados por plataformas nacionales, organizaciones no gubernamentales, cooperación internacional o fondos públicos. Sin embargo, la mayoría no tienen en sí mismos una existencia formal real que les permita avalar permisos a las personas que participan dentro del ejercicio.
- Ante las dificultades e incertidumbres acerca de la apertura de los mercados algunos de estos procesos estarían en la posibilidad de construir, en un asocio solidario de actores, un canal de distribución a domicilio que le permita a productores y consumidores no perder la relación establecida durante el tiempo que dure la medida de aislamiento.
- Tanto frente a la movilidad intermunicipal como a la de distribución urbana se han pensado opciones de solidaridad con servicios particulares, pero no hay claridad sobre los documentos que deben presentar las personas que desarrollan actividades de transporte y distribución, en este caso no ligadas a una empresa sino a un proceso social.
- Esta crisis coincide con épocas de siembra y cosecha; por ejemplo, en las regiones cafeteras se avecina la cosecha de café y en las regiones paperas se requiere mano de obra para cosechas y resiembras. La producción de la ACFC necesita de una verdadera planificación conjunta y ayuda estratégica para poder seguir abasteciendo las ciudades en condiciones seguras de movilización, transporte y alojamiento.
Propuestas desde las organizaciones de la ACFC que buscamos sean aprobadas por las autoridades respectivas
- Las organizaciones vinculadas a la RENAF le solicitamos a los gobiernos locales y regionales que a falta de documentos patronales que certifiquen nuestro trabajo de vinculación al abasto alimentario para poder movilizar los alimentos sin romper con los canales ya establecidos, sea la RENAF quien emita un documento que avale nuestro trabajo como productores. Para lo cual, al menos cuatro organizaciones del comité nacional entre organizaciones sociales de base, académicas y organizaciones no gubernamentales, con el apoyo de nuestras estructuras nodales, se reunirán y evaluarán caso por caso. Entregando un listado del proceso y personas autorizadas a participar en él, teniendo en cuenta las condiciones de bioseguridad y el acuerdo establecido con cada uno de los procesos.
- La RENAF construye en este momento, con un grupo interdisciplinario de productores y profesionales de distintas áreas en todo el país, un protocolo de bioseguridad para el manejo de alimentos, producción, postcosecha, distribución, acopio, comercialización y recomendaciones a los consumidores, que será puesto a disposición de los procesos y las autoridades, adecuando las medidas planteadas nacional e internacionalmente para el manejo de alimentos a las formas específicas en que estos transitan por los sistemas alternativos.
- Instamos a los gobiernos locales, regionales y nacional a promover los controles de precios, no solo en los lugares de acopio formadores de precio como las centrales de abasto, sino en las redes de transporte que garantizan la conectividad de los alimentos en todo el país, definiendo un canal de denuncias y medidas sancionatorias para estas prácticas.
- Instamos a los gobiernos locales y regionales a facilitar el transporte por vía terrestre marítima y fluvial de dichos productos provenientes de sus propios territorios y por sus propios campesinos, organizando viajes coordinados y utilizando los transportes que estén a su disposición.
- Nos comprometemos a buscar y participar de las soluciones que planteen las secretarías agrícolas de municipios departamentos y ciudades para actuar en articulación con estas medidas, permitiendo que nuestros canales puedan permanecer abiertos, continuando la atención de las familias con población vulnerable que esperan nuestros alimentos producidos bajo categorías sustentables de producción (buenas prácticas, orgánicas, agroecológicas, permacultura, biodinámica etc.,)
Finalmente llamamos a que los gobiernos locales, regionales y nacional se comprometan con una visión de largo plazo con la Agricultura campesina familiar y comunitaria. Que se aproveche esta crisis para promover una reflexión ciudadana sobre la importancia estratégica en la producción de alimentos de estas comunidades, no solo como ejercicios productivos sino también de verdadera economía solidaria y educación ambiental. A reconocer y fortalecer las propuestas organizativas rurales y las alianzas campo – ciudad que se han venido tejiendo, a pesar de la falta de políticas claras que permitan un verdadero desarrollo rural integral territorial.
Saludamos la publicación del DANE sobre la encuesta de Cultura Política, que por primera vez en la historia del país incluye las preguntas de auto-reconocimiento campesino, e instamos a las autoridades públicas con respecto a la Agricultura Campesina Familiar y Comunitaria ACFC a: fortalecer su capacidad de planeación para la producción local de alimentos. Tener diagnósticos sobre esta producción. Fortalecer los sistemas de producción y abastecimiento local de semillas, bioinsumos y tecnologías apropiadas de producción agrícola. Ello entre otras medidas estratégicas como la tenencia de tierra, la participación con decisión en la planeación integral territorial y el reconocimiento mismo de su existencia que permitan construir verdaderas estrategias locales regionales y nacionales de seguridad y soberanía alimentaria, capaces de evitar y/o reaccionar rápida y certeramente a crisis como está producida por el Covid19.